Mi nombre es Úrsulo Torres Moreno, soy estudiante del séptimo semestre de la Licenciatura en Derecho en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades y del 1 de Septiembre de 2008 al 15 de Febrero del presente año realicé una estancia estudiantil en la Universidad Autónoma de Barcelona, España; en el marco del convenio que tienen suscrito dicha Universidad y la UdeG.
Desde hace algunos años atrás, incluso desde antes que comenzara a estudiar mi carrera, sentía una gran inquietud por estudiar en el extranjero, me emocionaba el hecho de vivir y estudiar por un tiempo en otro país y se convirtió en una de mis metas en la vida; además si hay algo que he tenido siempre en claro es que el fenómeno de la globalización que vivimos hoy en día nos obliga a los estudiantes universitarios a prepararnos cada vez más, buscar nuevas y mejores herramientas para enfrentar un mundo globalizado y competitivo, sin duda alguna, una de estas herramientas es realizar una estancia académica en otra Universidad. Al principio pensaba que solicitar un intercambio era complicado y tardado pero la realidad es que no es así, gracias al apoyo y gestión de la Coordinación General de Cooperación e Internacionalización resulto ser todo lo contario a lo que pensaba, inicie los trámites administrativos en la convocatoria de enero, en abril la UAB me envió mi carta de aceptación y para agosto ya estaba haciendo las maletas para emprender el viaje hacia España.
Cuando llegué a Barcelona me di cuenta a lo que me enfrentaba, era evidente que nada sería igual. En un principio el idioma, debido a que en Cataluña (Comunidad Autónoma donde se encuentra Barcelona) constitucionalmente tienen dos lenguas oficiales, es decir, tienen el derecho de expresarse libremente tanto en castellano como en catalán, pero usan más este último ya que los catalanes se sienten orgullosos de su idioma, forma parte de su identidad y de su patrimonio cultural cuestión que respeté y admiré mucho, no permiten que caiga en desuso e incluso lo promueven al máximo. Por ejemplo, la Universidad ofrece un curso gratuito de catalán a todos los estudiantes de intercambio, lo que me permitió a las pocas semanas familiarizarme con él. Los profesores imparten las clases en alguna de las dos lenguas según su criterio, en mi caso los cuatro profesores que tuve impartieron su clase en castellano. En las primeras semanas me adapté al nuevo estilo de vida, lo cual no es fácil debido a que es un país y cultura diferente, en ocasiones echas de menos a tu familia, amigos y hasta la comida, y más aún en una ciudad tan grande como lo es Barcelona pero pronto aprendí a usar el metro y algunas conexiones de las líneas así como los trenes que salen fuera de ella, éstos eran los que más utilizaba ya que el campus de la Autónoma se encuentra a unos veinticinco minutos de distancia del centro de la ciudad.
La Universidad Autónoma de Barcelona es una Universidad joven, moderna, dinámica, está posicionada como una de las mejores de España, tiene un campus enorme, donde aglutina todas sus facultades y escuelas, con una infraestructura de vanguardia creada especialmente para la vida universitaria, en contacto con la naturaleza. En un extremo de este campus, se encuentra la Villa Universitaria donde viví durante toda mi estancia, es una especie de residencia para universitarios tanto locales como internacionales, lo que me permitió conocer y convivir con más estudiantes de otros países, principalmente europeos pero también coreanos, rusos, chilenos, argentinos y formamos una pequeña comunidad de “Erasmus” (así le llaman en Europa a los estudiantes de intercambio).
En cuanto al sistema educativo español, es algo diferente al nuestro ya que la mayoría de las asignaturas las imparten a manera de cátedra, en la que el profesor llega y se dedica a hablar durante toda la clase y en la evaluación solo toman en cuenta el examen final, pero se toman muy en serio las horas prácticas que marca el plan de estudios, por ejemplo en la clase de Derecho Internacional Público los dos primeros meses de clases fueron solo teoría y los restantes dedicados a prácticas; en la de Derecho Internacional Privado tenía cinco horas a la semana de teoría y dos de prácticas. La clase que más me agradó fue la de Sistemas Jurídicos Contemporáneos ya que en ella solo nos inscribimos estudiantes de intercambio y el profesor decidió que en la hora práctica cada alumno expusiera el funcionamiento del sistema jurídico de su país lo que la volvió muy interesante. El haber estudiado en Europa, resultó ser novedoso y de un gran interés para mí como estudiante de Derecho ya que me di cuenta que tienen una percepción diferente a la nuestra de conceptos políticos fundamentales, como el de soberanía debido a que una Ley o Reglamento se aplica de la misma manera en cualquiera de los países miembros de la Unión Europea y las fronteras entre ellos cada día están más abiertas.
Sin duda alguna es una experiencia única en la vida, te cambia la perspectiva, te hace madurar, te permite conocer a muchas personas de diferentes partes del mundo dispuestas a compartir su cultura y al mismo tiempo aprender de la tuya entablando una buena amistad. Las experiencias y anécdotas fueron muchas y el aprendizaje aun más en todos los ámbitos, personal, académico y hasta cultural. Recomiendo a todos los estudiantes que tengan la inquietud de realizar una estancia académica en otro país que lo hagan, no hay límites o fronteras para establecer una meta.
Finalmente, quiero agradecer a la Universidad de Guadalajara, en particular al personal de la CGCI por el apoyo y la oportunidad. Así mismo también agradezco la motivación y apoyo incondicional que recibí por parte de mi tutor, el Dr. Dante Jaime Haro Reyes, y de mi familia sin el cual no hubiese sido posible lograrlo.
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